Cibeles

cibeles

Para los griegos, Cibeles fue la encarnación de Reia, la diosa madre, hija de Urano (cielo) y Gaia (tierra). El culto a Cibeles fue traído de Frigia a Roma en el siglo III a.C. y para ellos la diosa fue adorada en forma de piedra, ya que, según la leyenda, nació de un molde de piedra negra del cielo; además, fue asociada con la diosa romana Ops, diosa de la tierra, la naturaleza, la abundancia y la fertilidad.

Cibeles y Attis

Cibeles se enamora de una hermosa joven frigia llamada Attis que se ha convertido en su consorte. Hizo un pacto de castidad con él, pero Attis traicionó a su amada con la ninfa Sangaride. Desilusionado, Cibeles enloquece a Attis y en una de sus manifestaciones de locura, decide mutilarse (en algunas versiones, se castró, cortándole la extremidad sexual).

Lamentando su acción, Cibeles decide convertirlo en un pino, un árbol que se ha convertido en un símbolo de la inmortalidad. Mientras tanto, Cibeles también se asoció con la divinidad de la vida, la muerte, el renacimiento y la resurrección.

Representación de Cibeles

Cibeles está representada sentada con un largo vestido, corona de torres, que representan las ciudades que están bajo su protección, un velo que cubre todo su cuerpo. Además, aparece con sus símbolos: el tímpano (tímpano: instrumento musical de percusión) o rape; la cornucopia (jarrón en forma de cuerno, lleno de frutas y flores) que simboliza la fertilidad, la riqueza y la abundancia; acompañado por su león, símbolo de fuerza y poder.

En otras representaciones, su coche es tirado por leones, lo que indica su fuerza dominante, así como su función como guía de la fuerza vital. En algunos casos, encontramos representaciones de Cibeles sentados bajo el árbol de la vida, rodeados de leones y flores, simbolizando la fertilidad y la abundancia.

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